La nación, por lo tanto, se caracteriza por: (1) identificar a una comunidad unificada e imaginaria de personas con sentido de pertenencia a la misma; (2) ser excluyente por cuanto solo un número determinado de personas pueden pertenecer a ella; (3) representar un fenómeno moderno que existe desde el final del siglo XVIII; y (4) estar relacionada con el Estado, ya que toda nación tiende a su propio Estado (Estado-nación).315 Por otro lado, el nacionalismo es un estado mental en el que la lealtad suprema del individuo se siente debida al Estado-nación. Hasta su llegada, los sentimientos de las masas eran individuales: nunca sintieron que su destino cultural, político y económico dependiesen de un aparato nacional. Este nuevo concepto apareció a finales del siglo XVIII como sentimiento reformador de la vida pública y privada. No obstante, no se trata de un concepto cuyos elementos constitutivos son del todo nuevos. El arraigo a una tierra, a la tradición y a una autoridad ha existido siempre. De hecho, los orígenes de las claves identitarias del nacionalismo pueden observarse en las actitudes de los antiguos hebreos y griegos frente a los gentiles y los bárbaros, respectivamente. KOHN va más allá al afirmar incluso que tres elementos esenciales del nacionalismo moderno estaban ya presentes en el pueblo hebreo: (1) la idea de pueblo elegido; (2) el énfasis en una historia y destino común compartido; y (3) la creencia en héroes fundadores o mesianismo nacional. Aun así, y aunque el miedo al extranjero haya podido generar sensaciones temporales de cohesión nacional, como en el caso de los griegos durante las guerras médicas o los franceses con motivo de la Guerra de los Cien Años, por regla general, y hasta la Revolución francesa, las guerras no generaban impulsos nacionalistas: en las guerras religiosas y de sucesión, los alemanes lucharon contra los alemanes, los italianos contra los italianos, e incluso hasta finales del siglo XVIII, soldaros y civiles europeos entraban a formar parte de ejércitos extranjeros probando la inexistencia de sentimientos nacionales.316 TOMIĆ, Ð. (2007). How to Define a Nation? Nations and Nationalism as a Subject of Scientific Research, Nation as a Problem or Solution & Historical Revisionism in Serbia, p. 14. 316 KOHN, H. (1965). Nationalism: Its Meaning and History. Malabar: Robert E. Krieger Publishing Company, pp. 9-11. 315 102

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