cuyo cumplimiento se ha logrado con la implementación de los estados de excepción; las limitaciones a
la movilidad y las reuniones se consideran han sido
decisivas para disminuir la tasa de infecciones del virus. Por otra parte, la ampliación de los servicios de
consulta a través de la formación de redes, el acceso
a pruebas (PCR y rápidas), el aseguramiento del suministro de medicamentos, la habilitación de hospitales
y clínicas, junto a las intervenciones puntuales del Ministerio de Salud Pública para la detección de casos
en las comunidades forman parte de la provisión de
servicios de salud directamente relacionados con la
respuesta a la pandemia.
En el marco del presente estudio, muchas personas
entrevistadas reportan actitudes discriminatorias de
proveedores de servicios de salud, puesto que tienen
quedarse en una segunda categoría de cara a personas aseguradas quienes reciben atención prioritaria.
Los relatos coinciden con la investigación de Martínez sobre todo en lo que se refiere a la discriminación
sentida por las mujeres migrantes y descendientes
de migrantes en su acceso a servicios de salud (Martínez 2018).
La retórica nacionalista anti migrante en auge está
impidiendo los servicios de salud sexual y reproductiva para mujeres, cuestionando el costo al estado de
proveer servicios a mujeres migrantes haitianas (en la
práctica descendientes se confunden con migrantes
indocumentados). Esto ha conducido a una propuesta
de política de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y
Ginecología a cobrar por servicios de esta índole. En
noviembre de 2020 el presidente Luis Abinader se dirigió al tema en su discurso de los primeros 100 días en
el poder, alegando que el sistema de salud dominicano
no puede sostener el costo de ayudar a tantas mujeres
haitianas embarazadas (Listín Diario 2020), que se entiende incluye a personas apátridas descendientes de
migrantes haitianos.
En años recientes, en la frontera se ha llevado a cabo
una fiscalización de hospitales por parte de funcionarios fronterizos y militares para buscar a mujeres embarazadas que pueden estar utilizando “ilegalmente”
servicios (OBMICA 2018a: 254-255).
Aunque las personas entrevistadas no han reportado
abusos relacionados con COVID-19 dirigidos a ellas, el
discurso oficial de excluir a personas indocumentadas
de la campaña nacional de vacunas (EFE 2021), tiende
a crear un ambiente hostil que propicia reticencia ha-
cia vacunarse para una población que ya tiene ciertos
tabúes sobre el proceso de la vacunación, como es
el caso en muchas poblaciones con bajos niveles de
educación.
b) Conocimiento sobre el virus y las medidas de
prevención
En general, las personas entrevistadas han recibido
los mensajes sobre la prevención de COVID-19, recordando que las autoridades, el Sistema de las Naciones
Unidas y las ONG han hecho un esfuerzo especial para
llegar a la población migrante a través de mensajes
orales en kreyol y español, mediante emisoras locales
entre otros. La difusión de información con base en
evidencia científica para disminuir las especulaciones
e informaciones erróneas que la Organización Mundial
de Salud (OMS) ha denominado como ‘infodemia’ ha
sido importantizada por el estado dominicano. Parecería que la elaboración de spots de radio y televisión,
material impreso, uso de redes sociales, y comunicación permanente a través de una plataforma de internet y boletines diarios (inicialmente televisados) ha rendido frutos.
Así es que las personas consultadas entienden bien
los temas de lavado de manos frecuente, el uso de
mascarillas y el mantenimiento de distancia social.
No obstante, existe desinformación también en una
población rural con niveles bajos de educación. Por
ejemplo, algunas personas afirman que se puede curar
coronavirus con tisanas herbales o creencia en Dios. A
veces confunden otros mensajes de salud pública con
la prevención de COVID-19. Algunas personas entrevistadas hicieron hincapié en no acumular basura o la
necesidad de mantener a los niños/as limpios.
La dependencia en ganarse la vida de manera informal
implica que es imposible para las personas mantenerse
en casa. La mayor parte de las personas entrevistadas
viven por debajo de la línea de pobreza y trabajan informalmente, como es la norma en América Latina en que
más de la mitad de la población trabaja de esta manera.
Al tener que salir a la calle para trabajar y ganarse la
vida, es difícil, por ejemplo, respetar el confinamiento y
toque de queda. Algunas personas han podido acceder
al equipo apropiado para sus ocupaciones (sobre todo
en la agricultura) pero no todas las personas entrevistadas tuvieron este acceso. Muchas personas no pueden
contar con agua potable en sus propias casas, obstaculizando el lavado frecuente de manos.
Resumen de Investigación: Impactos del COVID-19 en la población haitiana y sus descendientes en la zona sur de R.D.
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