necesitaban una nueva identidad, y alrededor de 60 millones se encontraron viviendo “en
el extranjero”.62
La problemática asociada a la sucesión estatal con respecto a la apatridia radica en el
hecho de que las personas afectadas por esta situación política pueden verse privados de
su nacionalidad sin adquirir una nueva. Hudson afirmaba que en el caso de transferencia
territorial sin tratados que establezcan garantías para evitar la apatridia, impera la ley del
Estado sucesor que adquiere el territorio, por lo que las personas que, como se acaba de
decir, pierden su anterior nacionalidad sin que el Estado sucesor les confiera la suya,
terminan en situación de apatridia; esta situación es común cuando la persona afectada se
encuentra fuera del territorio en cuestión en el momento de la sucesión, de forma que el
Estado sucesor carece de jurisdicción territorial para concederle su nacionalidad, pero el
Estado predecesor, manteniendo todavía la jurisdicción personal si no ha desaparecido,
puede privarle de su nacionalidad. En el caso en que existan instrumentos al efecto, como
en el caso de los tratados posteriores a la Primera Guerra Mundial, hay tres errores que
producen apatridia: (1) lagunas o vacíos legales en su articulado; (2) la no transposición
de su contenido a la normativa estatal sobre nacionalidad; y (3) interpretaciones y
aplicación de sus disposiciones de una forma que fomentan la apatridia.63
Weissbrodt afirma que, en el caso de formación de Estados nuevos independientes, existe
menos tiempo material para ratificar e implementar tratados de derechos humanos que
pudiesen proteger a la población frente a la apatridia; asimismo, si el Estado predecesor
se hubiese dividido como consecuencia de conflictos étnicos, los Estados sucesores
pueden incurrir en prácticas discriminatorias que afecten a minorías con las que la etnia
dominante haya tenido disputas.64 Así, cuando los Estados bálticos recuperaron su
independencia, sus leyes de nacionalidad excluían a cientos de miles de personas de etnia
rusa que habían vivido en sus territorios durante décadas;65 de forma similar, la ruptura
62
LECLERC, P. & COLVILLE, R. (2007). Op. cit., p. 10.
HUDSON, M. O. (1952). Op. cit., p. 19.
64
WEISSBRODT, D. & COLLINS, C. (2006). Op. cit., pp. 261-262.
65
Por ejemplo, solo podían adquirir la nacionalidad letona las personas que hubiesen sido nacionales de
Letonia antes del 17 de junio de 1940, y sus descendientes. En BLITZ, B. K. (2009). Op. cit., p. 13.
63
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