y Fichte profundizaron en la asociación de nation con people al considerar que la nación
era una comunidad de personas unidas por un lenguaje y una cultura comunes.288
De forma similar a la teoría postulada por Sieyès, la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano, documento fundamental de la Revolución francesa, declaró, en
su artículo 3, que “el principio de toda Soberanía reside esencialmente en la Nación”.289
Con anterioridad hasta este hito, la nación estaba asociada a la realeza y aristocracia
francesa, en el sentido de élite tal y como se ha observado anteriormente. Con la
Revolución francesa, el Tercer Estado amplió el término para incluirse,290 y todo lo que
era regio se convirtió en nacional.291 El término nación se confirmó como sinónimo de
comunidad soberana compuesta por ciudadanos. La partición de Polonia en tres fases a
finales del siglo XVIII fue el evento que marcó un antes y un después para el concepto
de nacionalidad, ya que el fin de la nacionalidad polaca trajo consigo la creencia en la
importancia de la nacionalidad como elemento reconstituyente de una sociedad
reformada. Esta idea fue poco después fomentada en Europa por el Imperio francés, y,
con posterioridad a Napoleón, por los movimientos independentistas en Grecia y Bélgica
que también revivieron la ideas de autogobierno.292 Turner afirma que los ideales
democráticos posrevolucionarios y los procesos de cambio social surgidos durante la
época, como la urbanización, la secularización, la aparición de un espacio público
postulada por Habermas como consecuencia de lo anterior,293 y una administración
288
HERDER, J. G. (2002). Philosophical Writings. Cambridge University Press, pp. 50 y 60. También en
FICHTE, J. G. (1922). Addresses to the German Nation. Chicago: The Open Court Publishing Company,
p. 57.
289
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789). Francia, Conseil constitutionnel de la
République française.
290
ZERNATTO, G. (1944). Nation: The History of a Word. The Review of Politics, 6(3), pp. 365-366.
291
GODECHOT, J. (1988). The New Concept of the Nation and its Diffusion in Europe. En DANN, O. &
DINWIDDY, J. (eds.), Nationalism in the Age of French Revolution (págs. 13-26). Londres: The
Humbledon Press, p. 15. Citando a BRUNOT, F. (1943). Histoire de la langue française, tome 10, 2e partie:
Le retour à l'ordre et à la discipline. París, Librairie Armand Collin, p. 634.
292
STUBBS, W. (1887). Seventeen Lectures on the Study of Medieval and Modern History and Kindred
Subjects. Oxford: The Clarendon Press, pp. 271-272.
293
HABERMAS, J. (1987). The Theory of Communicative Action, Volume 2: Lifeworld and System: A
Critique of Functionalist Reason. Boston: Beacon Press, p. 82. Habermas defiende la tesis de Durkheim de
que la democracia es el sistema político mediante el cual la sociedad puede lograr la plena consciencia de
sí misma en su forma más pura, y de que, a mayor democracia, mayor fortalecimiento de la esfera pública.
Además de esa parte pública y social, aunque relacionado con ella, Durkheim también afirma que la
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