e) Programas de protección social Bien antes de la pandemia, los estudiosos-as habían comenzado a examinar el tema de la posible exclusión de poblaciones marginalizadas en programas innovadores de protección social. En el caso que nos ocupa, Eve Hayes subraya las posibles deficiencias en cuanto a prácticas de identidad legal, promovidas por el Banco Mundial el sistema de Naciones Unidas y por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID (Hayes 2021). Advierte que las políticas que estimulan el registro en masse de poblaciones nativas descendientes de migrantes pueden también traer a colación el asunto espinoso de nacionalidad, desestabilizando identidades de larga data de personas con derechos adquiridos a la nacionalidad del país donde nacieron. Esta tendencia a la exclusión de ciertas poblaciones de la protección social que Hayes retrata en el caso de RD podría verse agravada bajo la pandemia, tal y como se manifiesta en muchas entrevistas realizadas en el marco del presente estudio. Tanto las personas migrantes como las personas apátridas que carecen de documentación dominicana se han quedado fuera de los programas ampliados de protección social ejecutados para mitigar el impacto de la pandemia. En el caso de las medidas económicas, estas han estado vinculadas principalmente con estímulos que mitiguen la pérdida de ingresos de empresas y personas físicas, en especial para la protección del empleo. En el caso de las empresas, se puede observar en el listado de las medidas principalmente la flexibilización del pago de impuestos al estado producto de sus operaciones, así como de otras responsabilidades financieras. En el caso de las medidas orientadas a las personas físicas, estas incluyen los programas que aseguran una parte del ingreso de los trabajadores formales a partir de subsidios estatales (Programa “FASE I y II”) y aquellos orientados a los trabajadores informales (“Quédate en Casa” y “Pa’ Ti”). Algunas medidas que pueden considerarse como transversales incluyen aquellas relacionadas con los servicios de protección social y humanitaria, como es la ampliación de los beneficios derivados por los programas “Solidaridad”, la entrega de raciones alimentarias en las comunidades, entre otras. También los protocolos sanitarios que resguardan la salud de los trabajadores en la fase de desescalada del cese o disminución de las actividades económicas; y aquellos estímulos a sectores esenciales como la producción alimentaria. “Con las medidas tomadas en marzo para enfrentar al COVID-19 el 75% de la población del PNRE ha perdido sus ingresos. El 25 % restante, corresponde al sector alimentario en toda su cadena de producción y distribución, como el del servicio doméstico que se han visto menos afectados. Tres de cada cuatro migrantes del PNRE, cerca de 144,413, han perdido sus ingresos… La población del PNRE que ha perdido ingresos y trabajos no está cubierta por las medidas de mitigación del impacto económico Quédate en Casa, FASE y PATI van dirigidos a población dominicana en condición de pobreza y a quienes han perdido sus empleos formales.” Fuente: Jefe de Misión de la OIM, Santo Domingo en País Dominicano Temático, julio de 2020. Entre las personas entrevistadas, su inclusión en las medidas dirigidas a paliar los efectos de COVID-19 depende crucialmente del tipo de documentación y estatus legal que tenga. En el caso de las personas inelegibles, las ONG y organizaciones internacionales humanitarias ayudan una parte de las personas en estos grupos marginalizados, aunque no de manera comprensiva. Parece que el gobierno confía en este tipo de ayuda extra oficial, complementaria para personas apátridas o en la condición de migrantes para eximirle de responsabilidades estatales hacia personas que residen en su territorio pero que no ostentan documentación dominicana en la actualidad. Nadia, una mujer apátrida de 25 años, con tres hijos apátridas, lamenta la exclusión de personas indocumentadas de los programas gubernamentales para mitigar el impacto económico de COVID-19. A pesar de haber registrado para naturalizarse como dominicana bajo la operación de la Ley 169-14 en 2014 y haber recibido el documento de la regularización, no figura en la lista de 50 personas que el presidente ha autorizado naturalizarse, entre los 7,147 descendientes de migrantes haitianos quienes se registraron y fueron aprobados en 2014/2015. El estatus de Nadia se ha caducado y no queda claro cómo renovar su estatus con miras a proceder a naturalizarse como dominicana. Se siente discriminada al no recibir ayuda oficial durante la crisis del coronavirus: Resumen de Investigación: Impactos del COVID-19 en la población haitiana y sus descendientes en la zona sur de R.D. 25

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