Solanes, por su ayuda, sus conocimientos, sus recomendaciones, su acompañamiento y
su paciencia durante estos tres años como directora de este trabajo; a quienes ya no están
y no podrán leer este texto, pero que han sido un pilar fundamental también en esta época;
a mi familia, y, por supuesto, a Victoria, por su apoyo incondicional y por sacarme
sonrisas en los peores momentos.
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