privilegios, como el derecho a no realizar trabajo sin remuneración, a no realizar el
servicio militar y a no pagar determinados impuestos. La ciudadanía estaba limitada a
hombres nacidos en la ciudad, por lo que los ciudadanos de Babilonia y otras ciudades de
Mesopotamia se convirtieron en una clase especial y aparte del resto de personas, pero no
por cuestiones étnicas o económicas, sino por razones de nacimiento.188
En Egipto, la ciudadanía se estableció gracias al establecimiento de un orden
socioeconómico y político estable desde los primeros momentos de dicha civilización.189
A diferencia de la cultura babilónica, los egipcios no usaban de manera expresa una
palabra para extranjero que fuera sinónima de enemistad u hostilidad,190 aunque también
emplearon términos peyorativos en su descripción del otro. Existía en la sociedad egipcia
la concepción de que la cultura propia (nuestra) era superior a la de los otros: en la
Historia de Sinuhé, su protagonista, después de haber vivido en el exilio, tuvo que ser
limpiado, afeitado y vestido apropiadamente como un egipcio civilizado; el autor del texto
Instrucciones al Rey Merikara describía al extranjero como el “vil asiático”, “miserable”,
“ladrón” y poco afortunado por vivir en una tierra distinta a Egipto;191 los nubios eran
llamados ni remetju o no humanos, y no eran tratados con dignidad por no merecer el
respeto de los egipcios; los hititas eran también ‘viles’ y comparados con cocodrilos ante
los cuales la sociedad debía protegerse. Se trataba de un caos en contraposición al orden
faraónico, cuya violencia contra aquellos estaba, por lo tanto, justificada y legitimada.
Esa exclusión y maltrato contrasta con la aceptación condicional de la sociedad egipcia
de quienes, siendo extranjeros, se asimilaban a la cultura egipcia a través de la adopción
de las costumbres sociales.192
188
OPPENHEIM, A. L. (1977). Op. cit., pp. 78, 109, 111-112, y 120-122.
ALONSO Y ROYANO, F. (1997). La ciudad y el ciudadano en Egipto. Espacio, Tiempo y Forma, Serie
II, Historia Antigua, 10, p. 58.
190
POO, M-C. (2005). Op. cit., p. 44.
191
Ibíd., p. 95.
192
CORNELIUS, S. (2010). Ancient Egypt and The Other. Scriptura, 104, pp. 324, 326, 332, y 334.
189
74
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