de la polis.223 Solón mantuvo así la división entre los propios ciudadanos, si bien introdujo la movilidad social, eliminó la esclavitud por deudas,224 incrementó el número de ciudadanos a la par que mantuvo el dominio de los grandes propietarios, y estableció la naturalización como incentivo para atraer a la población extranjera cualificada.225 Más adelante, Clístenes, Efialtes y Pericles potenciaron la democratización y dieron paso a la era democrática (508 a. C. a 322 a. C.).226 El primero de ellos, en el año 508 a. C., reformó la Constitución ateniense para implantar plenamente el régimen mixto (aristocracia y democracia), pasando así de la eunomía (principio aristocrático) a la isonomía (igualdad de todos los ciudadanos ante la ley). Sustituyó el anterior sistema de cuatro tribus por demos, en el que cada uno de estos, ya fuera un barrio o una aldea adyacente, formaba una unidad constituyente de la organización política. Se crearon, además, diez tribus cuyos miembros no necesariamente vivían cerca, todo ello con el fin de fomentar la participación directa de los ciudadanos. Por su parte, Efialtes, primero, y su sucesor Pericles, en el año 450 a. C., favorecieron la participación política de la ciudadanía aplicando una democracia radical y eliminando la separación de poderes para que la asamblea acaparara todas las competencias;227 para ello, entre otras medidas, estableció pagos por ejercer cargos públicos, lo cual permitía que los ciudadanos sin recursos los ocuparan, ya que sin remuneración no podían dejar su ocupación. No obstante, restringió la ciudadanía a través de una ley que estableció que los ciudadanos solo eran aquellos hijos de hombre y mujer atenienses, cuando hasta entonces bastaba con que solo el hombre reuniera dicha característica.228 La discriminación existente entre aquellos que tenían el estatus de ciudadano y quienes estaban excluidos del mismo es evidente cuando se analizan los derechos a los que tenían acceso aquellos de forma exclusiva. Los ciudadanos hombres (polites) tenían acceso a la justicia, estaban protegidos ante la esclavitud y el secuestro, podían participar en la vida 223 MARTIN, T. R. (2000). Op. cit., p. 85. BLANTON, R. & FARGHER, L. (2008). Op. cit., p. 96. 225 ROMÁN, E. (2010). Op. cit., p. 22. 226 HEATER, D. (2004). Op. cit., p. 22. 227 HORRACH MIRALLES, J. A. (2009). Op. cit., pp. 3-4; y MARTIN, T. R. (2000). Op. cit., p. 87. 228 MARTIN, T. R. (2000). Op. cit., p. 113. 224 81

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