la nacionalidad posterior al nacimiento a la adquisición de otra resolverían la situación.17
Sin embargo, la apatridia no es un problema meramente jurídico, sino humano. Su
dimensión en este espacio se refleja en el impacto que tiene la apatridia en el ejercicio y
disfrute de los derechos humanos por parte de las personas afectadas.18 Sus consecuencias
tienen un efecto negativo en muchos aspectos vitales de la persona, como su derecho al
voto, a la propiedad, a la atención sanitaria, a la educación, al trabajo, o a desplazarse
libremente a y desde el país donde se reside.19 Si bien es cierto que la expansión de los
derechos humanos depende de la nacionalidad,20 la concesión de esta no garantiza el
ejercicio pleno de derechos que dicho estatuto confiere a quienes han sido apátridas.
Kingston advierte de la idealización de esta institución, y defiende que la adquisición de
una nacionalidad es solo el primer paso en la larga travesía para lograr la plena protección
de los derechos, ya que denuncia la existencia de un gradiente de nacionalidad en la que
se encuentran personas que son discriminadas por el Estado por diversas razones y que,
a pesar de ser nacionales de pleno derecho, no pueden ejercer las prerrogativas que dicho
estatuto les confiere o la protección que de él se deriva.21 De forma similar, Blitz y Lynch
señalan que la concesión de una nacionalidad no elimina la responsabilidad estatal de
garantizar a todas las personas el acceso y ejercicio de sus derechos humanos;22 es decir,
la nacionalidad es un medio, pero no el fin en sí mismo.
17
HUDSON, M. O. (1952). Report on Nationality, Including Statelessness by Mr. Manley O. Hudson,
Special Rapporteur, A/CN.4/50. Yearbook of the International Law Commission 1952, vol. II, p. 20.
18
MANLY, M. & VAN WAAS, L. (2010). The value of the human security framework in addressing
statelessness. En EDWARDS, A. & FERSTMAN, C. (eds.), Human Security and Non-Citizens (págs. 4981). Cambridge: Cambridge University Press, p. 51. Estos autores añaden que la apatridia amenaza la
seguridad humana de la persona que la sufre.
19
BATCHELOR, C. A. (1998). Statelessness and the Problem of Resolving Nationality Status.
International Journal of Refugee Law, 10(1-2), p. 159.
20
WHITE, R. M. (2001). How Does Nationality Integrate? En 2nd European Conference on Nationality:
“Challenges to National and International Law on Nationality at the Beginning of the New Millenium”
(págs. 195-198). Estrasburgo: Consejo de Europa, p. 198.
21
KINGSTON, L. N. (2017). Worthy of rights: statelessness as a cause and symptom of marginalization.
En BLOOM, T., TONKISS, K. & COLE, P. (eds.), Understanding Statelessness (págs. 17-34). Nueva
York: Routledge, p. 17-18.
22
LYNCH, M. & BLITZ, B. K. (2011). Summary and conclusions. En BLITZ, B. K. & LYNCH, M. (eds.),
Statelessness and Citizenship: A Comparative Study on the Benefits of Nationality (págs- 194-208).
Cheltenham: Edward Elgar, p. 205.
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