viven en un batey que pertenece a Independencia, su esposa se tuvo que trasladar a Barahona para dar a luz en el Hospital Jaime Sánchez debido a la pandemia. Tampoco pudieron registrar el nacimiento de su hijo de 9 meses, porque la oficialía civil cuestionó la validez de la cédula de su esposa. Aparentemente el sistema de registro civil cuestiona la situación migratoria de la bisabuela por la línea materna, demostrando como la desnacionalización continua de forma matrilineal (Petrozziello et al. 2014/2017). lación de documentos y desnacionalización, bajo el pretexto de modernización y securitización del registro civil. Abundan los errores ortográficos, duplicaciones, cédulas de cartón regadas por el campo en épocas electorales de antaño (Riveros 2014). Sin embargo, cuando de personas racializadas y étnicamente haitianas se tratan, los errores se vuelven insuperables porque las autoridades los tachan de “fraude” y justifican la suspensión de documentos como si fuera un “saneamiento del Registro Civil” (JCE 2009: 25). También fueron afectados los procedimientos para la renovación de documentos de regularización para padres y madres migrantes que podrían eventualmente favorecer la naturalización de sus hijos/as apátridas. Los cierres, toques de queda y otras limitaciones a la movilidad han impedido que los migrantes haitianos y sus descendientes puedan recuperar los documentos de registro civil para ellos y sus hijos. Según un participante, “Después que entró el coronavirus la gente no sale, es por eso que no he podido ir a la Junta [Junta Central Electoral] a buscarlo.” Consideremos el ejemplo de la Señora Angelina, descendiente del grupo A, y madre de 9 hijos que no había declarado. A través del acompañamiento de una de las organizaciones sociales, logró obtener su acta de nacimiento y cédula a través de un proceso de declaración tardía en el 2016 e inició los trámites para la declaración tardía de sus hijos, algunos de los cuales habían alcanzado la mayoría de edad. Los mismos acudieron para que les tomaran los datos biométricos, supuestamente para cerciorarse de que no hubieran obtenido ningún otro documento anteriormente, datos que pasarían a formar parte de un expediente que no procedería. Para el 2019 ya la cédula de la Señora Angelina estaba cancelada con todo el proceso de sus hijos. La reacción de quienes le acompañaron fue de sorpresa: Los nuevos protocolos de prevención del COVID limitan la cantidad de personas que pueden congregarse, lo que complica el proceso de prestación y recepción del servicio. Los padres migrantes haitianos informan que tienen dificultades para obtener pasaportes y renovar el estado de regularización debido al cierre de oficinas relacionado con la pandemia. A su vez, esto afecta negativamente su capacidad para cumplir con los requisitos de documentación para registrar el nacimiento de sus hijos. El impacto económico de la pandemia sobre los padres migrantes haitianos y las personas apátridas que ya viven en la pobreza pone el registro civil fuera de alcance. Los costos relacionados con el transporte local han aumentado en un momento en que muchos están desempleados y no pueden acceder a los programas de asistencia del gobierno debido a sus propios problemas de documentación. Según una persona entrevistada: “Por el momento el problema del dinero es peor que el problema del Covid-19 porque si yo tuviera dinero yo pudiera ir a la oficina [Oficialía]”. Otra afirmó lo mismo: “Si la oficina [Oficialía] abriera no me lo impediría, pero es el dinero que no tengo para hacer las diligencias. Estaría contenta si los niños tuvieran papeles para poder andar, para que estén libre en el país, ellos están en este país”. Además, este estudio encontró que continúan las investigaciones arbitrarias y prácticas de cance- “…entonces uno dice, pero qué fue, no es un acta del 2000 que se hizo con la Sentencia, sino que fue posterior a la Sentencia. Ya cumplió con el procedimiento y la prueba y resulta que vienen a cancelarle el acta. Todo se concretiza en el momento que ella intenta declarar a sus hijos y así sucede, inclusive yo le dije, ‘Mira tú te vas a someter a esto, pero tienes que saber que hasta los hijos que tú tienes vas a someterlos a esa tortura dentro de la Junta’”. Así, en vez de identificar soluciones que velen por el interés superior del niño y protejan el derecho humano a la identidad, en consonancia con lo recomendado por los Comités de los Derechos del Niño y Trabajadores Migrantes,25 siguen primando las prácticas de exclusión. Ver la Observación general conjunta núm. 4 (2017) del Comité de Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares y núm. 23 (2017) del Comité de los Derechos del Niño sobre las obligaciones de los Estados relativas a los derechos humanos de los niños en el contexto de la migración internacional en los países de origen, tránsito, destino y retorno (CMW/C/GC/4−CRC/C/GC/23). https://digitallibrary. un.org/record/1323015?ln=en 25. 32 Resumen de Investigación: Impactos del COVID-19 en la población haitiana y sus descendientes en la zona sur de R.D.

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